Ayer recibimos esta invitación de nuestros amigos de Suricato:
Un joven de tierra adentro, (digamos un santiaguino), se embarca en un barco de carga, durante una semana de navegación se pasea por cubierta, por los pasillos, por sala de maquinas y no ve a nadie, los escucha eso si, los escucha que se ríen.
Un día el contramaestre lo visita en su camarote y le dice
usted no nos ve, pero nosotros a usted si, incluso hablamos con usted… extraño no
lo invita a la sala de reuniones para presentarle al resto de la tripulación, a la media noche eso si, a la medianoche tiene que ser.
unos veinte marineros todos cabizbajo le dan la bienvenida, al tiempo que el contramaestre dice: señores aquí se cuentan cuentos…
“me dicen que el lucerna
es el único barco
en el que vivos y muertos
conviven pacíficamente.
No es mi opinión:
yo viaje tres años y medio
en ese barco maldito
y de lo que vi y hallé
en ello navegando
solo me quedan recuerdos
de trifulcas, maldiciones
y amenazas.
El capitán lo ha dicho:
Este no es el barco de los muertos
Aquí los que lo tripulan
No están ni vivos ni muertos
Sobreviven a medio morir saltando”
(encontrado en el chaquetón del marinero Carlos Esparta Puebla. El día que se colgó)
LITORAL
aventuras de marineros










